Euskal Herria ha sido y es un pueblo donde los procesos migratorios han tenido y tienen una presencia y un papel determinante. Lo que es actualmente la sociedad vasca no se podría entender sin tener en cuenta la profunda influencia que suponen las migraciones (de diferentes tipos y motivos, en distintos períodos y con diversas consecuencias). Como consecuencia, la diversidad de orígenes actualmente en nuestro pueblo es muy alta.

Las diversas remesas migratorias llegadas a Euskal Herria, bien por causas económicas y laborales consecuencia del despliegue del capitalismo en nuestro país y en los de orígen, bien por impulso político de los dos estados que tienen secuestrada nuestra soberanía, o bien por las dos, han supuesto un importante flujo de personas y comunidades de otros pueblos. Este flujo de personas llegadas, en ocasiones de manera traumática, se han venido asentado en los siete territorios de nuestro país y forman parte ya de nuestra sociedad. Hoy más del 25% de la sociedad vasca, es decir unas 800 mil personas de las 3 millones de habitantes existentes en el conjunto de nuestra nación, está compuesta por personas que han nacido fuera de Euskal Herria. Son personas y colectivos de diferentes origenes y culturas, heterogéneas en su situación de derechos y en sus problemáticas sociales y con un nivel de incorporación e integración en nuestra sociedad distinto.

Los diferentes colectivos y remesas de inmigrantes procedentes de los Estados español y francés, supuso una modificación sustancial, no sólo de la estructura sociolaboral, también de las dinámicas políticas y de las identidades culturales y lingüísticas. Esta población inmigrante representa el 20%, unas 65o mil personas, del total de nuestra población actual. A este flujo inmigratorio que se mantiene aún hoy día, se le suma ahora el de la inmigración proveniente de estados y pueblos de la Unión Europea y del resto del Mundo. Esta supone entorno al 5%, es decir unas 150 mil personas. Todas ellas, en diferente forma y con distinta intensidad, contribuyen de manera neta al crecimiento poblacional y productivo. Pero también implica que debamos readecuar nuestra estrategía política, social y sindical y que debamos redoblar los esfuerzos en el ámbito educativo y cultural y de recuperación y normalización del euskara.

La Izquierda Abertzale mantienen una actitud clara en esta temática. Superando los esquemas y prácticas estatalistas, asistencialistas y paternalistas, reivindicamos el derecho incuestionable de Euskal Herria a definir, reconocer y gestionar conjuntamente el acceso a la residencia y a la ciudadanía de todas las personas que, por diversos motivos, proceden de otros pueblos, naciones o estados, y que quieran vivir y trabajar en el país. Ese derecho, hasta ahora controlado de manera exclusiva, arbitraria y restrictiva por los Estados español y francés, es, como para cualquier pueblo libre, una de las bases de nuestra soberanía.

Así mismo, reivindicamos el derecho a la nacionalidad de todo ciudadano o ciudadana que viva y trabaje en nuestro territorio; de todo aquél o aquélla que, independientemente de haber nacido en Euskal Herria, Francia, España, África o América, quiera sentirse y formar parte de nuestro país. En esta cuestión, a la hora de fijar nuestro discurso y nuestra práctica política, tenemos una idea central: Todos los derechos para todas las personas, en toda Euskal Herria; inlcuídas aquellas personas o colectivos, que, por diversas razones, han venido de otros pueblos, naciones o estados. Reivindicamos con firmeza el derecho de estas personas a ser parte del sujeto nacional y social y del sujeto de decisión de nuestro país. Pero con la misma determinación, mantenemos que ese derecho no les corresponde a aquellas que han venido a hacer la guerra y a ejercer la represión contra nuestro pueblo.

Estamos convencidos de que, en la lucha por la liberación nacional y por la justicia social, en la consecución de la independencia y el socialismo para nuestro pueblo, la compatibilidad y la alianza entre el derecho de Euskal Herria como nación y el derecho de las personas migrantes es posible y necesaria.

En última instancia, reivindicamos el derecho de la nación vasca y de todas las personas que forman parte de ella a regular y decidir libremente nuestro futuro y nuestra convivencia en Euskal Herria. Por eso, en esta área, nos proponemos como objetivo estratégico una cuestión: queremos impulsar y compartir una alianza conjunta en el proceso de construcción nacional y transformación social de Euskal Herria.